Abre ventanas breves en ciclos programados y evita corrientes directas sobre llamas. El objetivo es renovar aire sin romper la narrativa de las capas. Un ventilador suave, alejado, ayuda a dispersar notas pesadas y a mantener sensación fresca, respirable y amable para visitas sensibles.
Antes de cada encendido, recorta la mecha a cinco milímetros para reducir humo y champiñones. Retira restos de cera, tapas metálicas o fósforos. Un vaso libre de residuos permite combustión pareja, brinda luz más clara y favorece que el acorde aromático se perciba nítido, pulcro y elegante.